12.8.10

IMAGINANDO EL FUTURO DESDE GAZA

Tal y como me había asegurado por teléfono el organismo responsable del puesto fronterizo de Erez, hemos podido entrar en la FRANJA DE GAZA, el miércoles 11 de agosto a las 14h., poco antes de que se cierre el paso. No es fácil resumir mis impresiones en estas primeras 12h en Gaza. Ante todo hay un enorme contraste entre Cisjordania y Gaza. En Rahmala y Nablus hemos visto cierta prosperidad: mucha actividad comercial, nuevas construcciones, normalidad en muchos aspectos. En Gaza hay muchos problemas. Una tasa deparo superior al 80%, falta prácticamente de todo, empezando por la electricidad. Hay continuos cortes de luz. De los cuatro generadores de electricidad a partir de fuel que tuvieron, solo ha quedado uno tras la última guerra. Gaza está dividido en 4 sectores, el norte, el sur , el centro este y el centro oeste. El generador solo puede alimentar dos sectores simultáneamente, de modo que si en dos sectores hay luz, los otros dos quedaran a oscuras. Hay una gran cantidad de pequeños generadores domésticos, particularmente en las tiendas. Los generadores contribuyen, junto con un escaso parque automovilístico obsoleto a la contaminación que se masca en el aire. Hay una gran cantidad de residuos por las calles. La red de saneamiento es muy deficitaria, lo que se nota por el olor. El agua es escasa y cara. Aunque tienen algunos pozos, la mayor parte es importada de Egipto e Israel. Por supuesto el mayor problema de todos es el bloqueo impuesto por Israel. Esa es la madre de todas las desgracias. También se aprecia la destrucción causada por la última guerra: edificios derruidos, casas con huellas de disparos, infraestructuras destruidas. El panorama es realmente desolador. Se ven bastantes burros y algunos caballos tirando de pequeños carros. El tráfico por la tarde era escaso, tal vez por el Ramadán. En las calles principales y por la noche era mucho más denso. Esta noche después de varias entrevistas y de ser agasajados en un par casas, donde tomamos zumo de mango, te, almendras y pistachos para merendar en una y una sopa de un cereal que no pude identificar, como una mezcla de arroz y trigo, empanadillas de hojaldre rellenas de queso de cabra, pescado muy especiado, una especie de zarzaparrilla dulce y de color morado, te con hierbabuena y café turco pare cenar en la otra, salimos a dar una vuelta y a fumar largile de manzana. Nos habían comunicado el cambio de vuelo para regresar el sábado, de modo que disponíamos de 24 horas más para permanecer en Gaza. Le pregunté a nuestro guía si sería posible visitar algún campo de refugiados, a lo que me contestó que nos hallábamos en un campo de refugiados. En cierto modo todo Gaza es un gigantesco campo de refugiados. De hecho la mayor parte procede de zonas que actualmente forman parte de Israel. Son las dos de la mañana. No puedo dormir debido al calor asfixiante, hace mucho rato que se fue la luz, escribo con la luz que me proporciona el ordenador, sudando como un pollo, tratando de aprovechar el tiempo. Entonces empiezo a soñar. ¡Hay tanto por hacer aquí! Imagino un programa para desarrollar las energías renovables en la franja. Con eólica y solar podrían obtener electricidad y al mismo tiempo reducir tanto el consumo de fuel como la contaminación. La energía es básica. A partir de ahí se podrían hacer otras muchas cosas. Imagino equipos de parados limpiando las calles, plantado árboles y plantas en los solares y campos abandonados a su suerte. Nos hemos entrevistado con una Asociación para el Desarrollo de la zona norte de la franja. Trabajan en el campo de la educación y en las terapias psicológicas para los niños que sufren los traumas de la guerra. Si hubiera paz, si terminara el bloqueo, la vida no sería tan dura en este rincón del Mediterráneo. Da vértigo pensar que el mismo mar que baña la FRANJA es también el que baña Mónaco o Marbella. Aquí el mar está muy contaminado, sólo pueden disponer de minúsculos botes para una pesca de bajura insuficiente. Aquí no hay paseos marítimos, tan sólo la desolación mojándose los pies en las olas. Antiguos equipamientos destruidos, como el Centro para le Rehabilitación de los presos liberados por Israel. 45 kilómetros de fachada marina, en una larga playa colmada de ruinas y detritus. ¿Quién vendría de vacaciones a un lugar así? El futuro podría llegar a ser tan diferente. De momento los paisajes de Gaza constituyen la más absoluta desolación. Y sin embargo sus jóvenes estudian y se preparan para el futuro. Saben que no tendrán trabajo pero van a la universidad y se especializan. Ese es el más valioso potencial de esta tierra: el valor de unos jóvenes privados de casi todo y que sin embargo no renuncian al bello sueño de la paz. Charlando en el bar de todo esto, de la electricidad, de los problemas, del futuro, llegamos a una conclusión: Israel lo controla todo –el agua, la electricidad, y por su puesto el espacio aéreo, las fronteras…- pero hay algo que no puede controlar: el pensamiento de los palestinos. Abandonados a su suerte por todos los gobiernos –árabes o cristianos- tienen la sensación de ser utilizados aunque agradecen mucho cualquier muestra de solidaridad. En Gaza todos iban con la roja en el último mundial de fútbol. Niños o jóvenes, te piden que les lleves a España, para estudiar medicina, para salir unos días del infierno y vivir algo tan cotidiano para nosotros como bañarse en una piscina o visitar un museo. Ójala el próximo año el programa vacaciones por la paz, que organiza la ONG Paz Ahora pueda llevar a una docena de niños palestinos gazasíes a la vieja Al Andalus. Ójalá Yahvé y Alá y el dios de los cristianos se apiade de este pueblo maltratado y le de un respiro. ¡Inshala! Cuando vuelva a España, preguntaré a Grenpeace, a la Cooperación española, a quien pueda ayudar, si acaso podríamos entre todos desarrollar las energías renovables en Gaza, para que tuvieran electricidad en sus escuelas y hospitales, en sus tiendas y en sus bares y en sus hogares. Cuando vuelva a España seguiré aprendiendo árabe y soñando en futuros viajes, mientras aquí en Gaza, mi amigo aprende el castellano. Se oyen los cascos de un caballo, hace rato que ha amanecido, la electricidad ha vuelto después de siete horas de tinieblas. UN NUEVO DÍA AMANECE EN GAZA

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